El decreto que reconfigura a las fuerzas federales: horas extremas y un modelo que no pasa los estándares internacionales

El Gobierno aprobó un decreto que cambia la estructura salarial y operativa de todas las fuerzas federales. Pero detrás de la letra chica y los anexos ocultos en el Boletín Oficial, aparecen falencias graves, riesgos laborales y un esquema que no se parece al de ningún país desarrollado.

El Decreto 845/2026, publicado el 1 de septiembre, redefine suplementos, funciones y compensaciones económicas para la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, PSA y el Servicio Penitenciario Federal. A primera vista parece una actualización técnica. Pero cuando se leen los 12 anexos completos, el panorama cambia.

La norma crea más de una docena de suplementos por riesgo, complejidad y zona geográfica. Y habilita un sistema de horas adicionales que, aunque regulado, supera ampliamente los estándares internacionales.

Horas extremas: el límite es 180, pero sigue siendo riesgoso

Tras revisar los anexos, queda claro que el tope es 180 horas mensuales en total. Sin embargo, especialistas en seguridad laboral advierten que:

  • En Estados Unidos, el límite para fuerzas federales es de 120 horas mensuales.
  • En España, el máximo es 80.
  • En Chile, 100.

Argentina queda muy por encima de todos.

El riesgo es evidente: fatiga extrema, fallas operativas y aumento de incidentes en tareas de alto riesgo.

Suplementos no remunerativos: un salario que no construye futuro

Excepto la PSA, que recibe una bonificación remunerativa por “Destino de Alta Complejidad”, la mayoría de los suplementos creados por el decreto:

  • no suman para jubilación,
  • no se integran al salario real,
  • no fortalecen la carrera a largo plazo.

En países como EE.UU. y España, los suplementos por riesgo sí son remunerativos y forman parte del salario estructural.

Argentina queda rezagada y precariza la carrera de sus fuerzas.

Incompatibilidades que revelan un problema estructural

Los anexos establecen incompatibilidades estrictas entre suplementos de riesgo extremo. Esto evita abusos, pero también revela algo más profundo:

  • Las tareas de mayor riesgo no pueden combinarse con servicios adicionales,
  • Ni con otros suplementos críticos,
  • Ni con funciones técnicas de control.

El sistema reconoce que el personal está sobreexigido.

Discrecionalidad política: el punto más débil del decreto

Aunque los anexos incluyen montos, coeficientes y regiones, el decreto deja en manos del Ministerio de Seguridad:

  • definir qué zonas son “críticas”,
  • qué destinos son “de alta complejidad”,
  • qué porcentajes de personal pueden ser asignados,
  • y cómo se actualizan los valores.

En otros países, estas decisiones no dependen del Ejecutivo, sino de leyes, auditorías externas y controles parlamentarios.

Argentina queda expuesta a decisiones políticas sin contrapesos institucionales.

Comparación internacional: Argentina queda a mitad de camino

Estados Unidos

  • Suplementos regulados por ley.
  • Auditorías externas obligatorias.
  • Límites estrictos de horas. Argentina no cumple ninguno de esos estándares.

España

  • Suplementos remunerativos.
  • Formación certificada por estándares europeos.
  • Control parlamentario. Argentina queda atrás en transparencia y profesionalización.

Chile

  • Evaluaciones técnicas independientes.
  • Certificaciones obligatorias para grupos especiales. Argentina carece de auditorías externas.

Argentina avanza, sí. Pero lo hace sin controles, sin estándares y con sobreexigencia laboral, en un contexto donde la seguridad federal debería ser una política de Estado, no una herramienta administrativa.

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